1. INTRODUCCIÓN.
Si habéis seguido - a lo largo de este solemne novenario - las ideas que se os han propuesto durante él, habréis claramente advertido que la materia quedó dividida en dos grupos principales: un primer grupo de ideas acerca de la Teología de la Eucaristía, según la doctrina del Concilio Vaticano II; un segundo grupo acerca de lo que en sí, el culto al Corazón Santísimo de Jesús, según las nuevas orientaciones de su santidad Pablo VI, tan acertadamente da en su última Carta Apostólica de 6 de Febrero, con motivo del segundo centenario de la Fiesta del Corazón de Jesús.
Esta noche voy a dedicar el sermón a exponeros un modo práctico de vivir el culto al Corazón de Jesús conforme a las orientaciones que da el papa en la referida Carta Apostólica. El modo, queri-dos archicofrades de la Guardia de Honor, no puede ser otro - bien lo comprendéis - que esta Obra vuestra que, tan saludablemente promueve en la Iglesia de Dios el culto al Sacratísimo Corazón de Jesús.
Es interesante que vosotros conozcáis cada vez más plenamente vuestra Obra: que no os contentéis con tener una idea superficial de lo que ella representa en la Iglesia. Es interesante que comprendáis por qué pertenecéis a la Guardia de Honor, y por qué debéis esforzaros en conseguir que el mayor número posible de almas pertenezca a ellas. Voy a limitarme a dos ideas, con las cuales espero lleguéis a ver toda la importancia que tiene la Guardia de Honor; os animéis a fomentarla en vuestra vida, siendo fieles a sus sencillas y eficaces prácticas; y os decidáis con gran celo a difundirla en todas partes según vuestras posibilidades. Porque, realmente hemos de convenir en que la Guardia de Honor es una de las Obras que, en la Iglesia, con más acierto se ha esforzado por promover el culto al Corazón Sacratísimo.
Y, precisamente, toda vuestra Obra está cifrada en el espíritu de la Devoción al Corazón de Jesús: puesto que las consignas que bien conocéis, AMOR, REPARACIÓN Y GLORIFICACIÓN, son la entraña misma del culto al Corazón Divino
2.- LA GUARDIA DE HONOR NO ES UNA SIMPLE ASOCIACIÓN PIADOSA, SINO UNA FORMA DE VIDA CRISTIANA.
He aquí la primera idea. Es fundamental, y urge que todos - tanto las religiosas de la Visitación y todos cuantos lleguen a ponerse en contacto con la Obra - , comprendáis más y más que la Guardia de Honor no es de esas Obras que nacieron en la Iglesia de Dios y tuvieron una vida más o menos intensa - no vamos a discutirlo - pero que puede ser que hoy día no tengan tanta vigencia: sencillamente, porque los tiempos actuales tal vez no sean tan apropiados para ellas. No quiero citar a ninguna en concreto de estas Obras, porque esto molestaría, y con razón, a quienes con todo empeño las promueven; pero creo que entendéis sobradamente lo que os quiero decir.
Si la Guardia de Honor se redujera a ser meramente una Pía Asociación, una obra que en otros tiempos tuviera vigencia, pero no hoy - por los momentos que vivimos, de renovación cristiana -, no presentan soluciones; si la Guardia de Honor no tuviera arrestos suficientes para poder llevaros hoy a Dios: yo sería el primero que os dijese: "Mirad, esto no es para los tiempos que vivimos. Vamos a cambiarlo, porque no responde a las necesidades actuales."
Pero no es así. Y, precisamente porque la Guardia de Honor es una forma de vida, valedera para todos los tiempos, lo mismo para el siglo pasado que para el siglo XXI y para más adelante.
Esta es la diferencia entre una forma de vida y una forma estática, inmovilista, estanca. Las formas estancadas, como su mismo nombre lo indica, no evolucionan, no son adaptables, no se enriquecen: porque están constituidas por una serie de elementos que al ser estáticos, carecen de vitalidad. Mientras que toda forma de vida cristiana - y la Guardia de Honor es una de ellas - es adaptable a diversas épocas y edades, a todos los sexos y sicologías, a toda clase de culturas.
Por eso, la Guardia de Honor pude ofrecerse a un sencillo hombre del campo y a un papa. Y ya sabréis que Pío IX era un decidido entusiasta de esta Obra, y tenía en honra ser guardia de honor. Si no fuera por lo que os he indicado, parecería absurdo que un papa tuviera empeño decidido en mantener su CONSAGRACIÓN al Corazón de Jesús mediante este modo de realizar prácticamente este culto.
Y es una lástima que esta obra vaya decayendo, y - perdonadme que os lo diga - porque tal vez no se promueve con el celo y el interés que debiera promoverse. Es lástima que esto suceda, cuando hay muchísimas personas - hombres, incluso - que serían capaces de practicar la Devoción al Corazón de Jesús, poniendo en práctica lo que la Guardia de Honor enseña. Por eso, hermanos, tenéis que adquirir estima y entusiasmo por esa vuestra Obra, y comprender que no ha pasado, ni debe pasar.
Pero también comprended que, si las nuevas generaciones no reciben instrucción sobre lo que es y lo que significa y representa la Guardia de Honor, al no ser vosotros eternos, lógicamente tendrá que morir lo que no debiera morir nunca. Insisto en que, si algo que en sí no tiene elementos de descomposición acaba por morir, la causa habrá que ponerla en que no se tuvo el suficiente celo para mantenerlo y difundirlo.
Quiero decir que esta realidad os responsabiliza seriamente. Os responsabiliza, en primer lugar, a vosotras las Religiosas de la Visitación, Orden tan querida del Corazón de Jesús y de la Santa Iglesia, en donde el mismo Corazón de Jesús quiso que floreciera su Culto, como en jardín, y en donde se suscitó - sin duda como expresión clara de esta voluntad divina - la idea básica de la Guardia de Honor. Pero os responsabiliza también a los Archicofrades, ya que vosotros tenéis que ser "las manos ejecutoras" de todo lo que el celo intenso de las Religiosas os comunique y os proponga realizar. Más aún, vosotros mismos debéis de tal manera vibrar de entusiasmo y de celo que, sin esperar a que las Hermanas os propongan nada, os lancéis a la propaganda y difusión de la Obra.
3.- FUNDAMENTACIÓN BÍBLICO-TEOLÓGICA DE LA GUARDIA DE HONOR
He aquí la segunda idea que os hará apreciar vuestra Obra.
Dos son las bases solidísimas de la Guardia de Honor : una bíblica, la otra teológico-moral.
Si esta forma de la vida cristiana se funda en la Biblia, palabra escrita de Dios, y se funda también en Teología, podéis comprender que se trata de una Obra que posee todas las garantías, todo el peso, toda la seguridad de un Obra de Dios, bien orientada.
Aparte de esto, existen declaraciones y aprobaciones de la Santa Sede que también son base de plena confianza.
¿Cuál es pues el fundamento bíblico de la Guardia de Honor ¿ Es, precisamente el pasaje que sirve de pórtico a este Sermón (Jn. 19, 215 y 26) Está Cristo Nuestro Señor en la Cruz, muriendo entre el cielo y la tierra, como Mediador que logra acercar a los hombres a Dios y al mismo Dios a los hombre. Está Cristo padeciendo en la Cruz, y a sus pies - cerrado el cielo a plomo y con ingratitud y olvido incomprensible el corazón de los hombres -, se halla su Madre la Virgen, la Magdalena y San Juan: tres almas, tres corazones que hacen la primera GUARDIA al Amor de los amores.
Reparad que son tres distintos tipos de almas: la santidad virginal más grande y excelsa; la pecadora - posiblemente, también más grande que haya habido - y un hombre: el amigo fiel de Cristo, concreción de lo que debe ser amor personal de una criatura a su Dios.
¡Ahí tenéis la raíz bíblica de la Guardia de Honor!
Porque la Guardia de Honor no es más que esto que están haciendo María Santísima, María Magdalena y Juan Evangelista: un orientare hacia Jesús Amor Infinito, que es infinitamente despreciado, un permanecer fiel a Cristo con su Corazón, como símbolo de lo más íntimo y sustancial de todo lo que Él es: la GRAN REVELACIÓN del Padre a los hombres. Y estos tres tipos de alma, tan diversos, están en GUARDIA, manifestando su fidelidad a Jesucristo, según el conocimiento que ellos tienen del Señor, según lo que cada uno de ellos es.
Evidentemente, hermanos, que la Guardia de Honor tiene una reglamentación, tiene unos Estatutos, tiene un articulado, todo eso es necesario para que pueda haber una organización mínima indispensable y se consiga mantener, a lo largo de los años, lo vital de una Obra. Pero lo importante de la Guardia de Honor - como en todo lo que es vital - no son sus Estatutos ni su Reglamento. Lo verdaderamente importante en ella es su espiritualidad, captada del Evangelio. La Virgen, la Magdalena, San Juan, al propio tiempo que almas que por primera vez hicieron GUARDIA AL Corazón DE Jesús, son símbolo vivo de lo que es y pretende esta Obra.
El otro fundamento de la Guardia de Honor es el teológico o, por mejor decir, el moral-teológico.
Se trata de la posibilidad que en los humanos existe de dar valor moral a las acciones más indiferentes. Aún lo más vulgar, si la intención es buena, queda hecho bueno. Y si esa intención no es solamente buena sino santa, lo vulgar queda santificado.
Esa realidad moral no queda destruida por la gracia al ser elevado el hombre al orden sobrenatural. Antes, si nuestra intención se refiere a Dios - como somos capaces de hacerlo en virtud de los méritos de Jesucristo y siendo participantes de Él - esa posibilidad moral de valorar aún nuestras más insignificantes acciones, queda sublimada y ennoblecida hasta lo íntimo. Entonces, se da un fundamento teológico-moral de la Guardia de Honor: y nuestra intención unida a Cristo, es capaz de AMAR, REPARAR Y GLORIFICAR como solamente nosotros seríamos impotentes para hacerlo. La comparación de la lámpara eléctrica lo aclara: una bombilla no puede de por sí iluminar; le es imprescindible ponerse en contacto con la central eléctrica; toda su potencia lumínica le viene de ese contacto. Así, nosotros - en contacto con Cristo e íntimamente unidos a Él -, podemos con nuestras más triviales acciones glorificar a Dios, amarle y repararle.
Esto es el magnífico "tesoro" que poseemos los cristianos, y que la Guardia de Honor aprovecha: no sólo una Misa, una Comunión, un rato de oración, un rosario... Aún las más mínimas actividades de nuestra vida, unidas al Corazón de Jesús, quedan convertidas en acciones santas, glorificadoras de Dios y santificadoras de nuestra alma y de la de los demás.
4.- PRÁCTICAS DE LA GUARDIA DE HONOR
Resta Que digamos algo acerca de cómo poner en ejecución este espíritu vivificante en que está impregnada vuestra Obra.
La práctica fundamental es la Hora de Guardia: una hora escogida entre las veinticuatro del día, en que - como María Santísima, María Magdalena y San Juan - mantengamos la fidelidad al Corazón de Jesús, para darle amor, la reparación y la gloria que la infinita ingratitud de los hombres reclama.
Pero advirtamos, en virtud del fundamento teológico-mora explicado, que no se requiere que la Hora de Guardia se haga, precisamente, en la presencia del Santísimo. Cualquier hora, cualquier trabajo, cualquier circunstancia en la que nos hallemos - mientras no sea una actividad o circunstancia en sí misma mala moralmente - es apta para que sea elegida como Hora de Guardia.
Hay almas tan imbuidas de este espíritu, tan deseosas de demostrar su fidelidad AMANTE, REPARADORA Y GLORIFICADORA, al Corazón de Jesucristo que eligen circunstancias en las cuales, no solamente el ambiente es ajeno en absoluto al recogimiento y a la elevación de la mente a Dios, sino contrario a todo ello; y las eligen, para con esta teología de la Guardia de Honor , lograr estar más sobre sí mismas, vencerse y mantenerse fieles al Señor. ¡Magnífica manera de santificar actuaciones y ambientes que, de otro modo, pudieran más bien apartar el alma de Dios!.
Dos casos voy a proponer, como ejemplos dignos de imitación. El primero es de un mujer; el segundo de un hombre ¡Prestad atención!
Primer caso: es el de una madre de familia que eligió para Hora de Guardia el momento más crítico del día para una madre de cinco hijos pequeños. La hora, en que, nerviosos y alborotados venían los niños del Colegio para la comida. Entonces la Hora de Guardia era para estar más sobre sí y no impacientarse, para ser dulce y amable, para no deseducar y echar por tierra el fruto de muchas horas de paciente dedicación a una labor lenta y fecunda de maternal pedagogía.
Segundo caso: el de un enfermo, hospitalizado. Las curas eran horribles... Y, entonces, cuando a cada tirón de las vendas y compresas - aún realizadas con la mayor delicadeza por las Hermanas y Enfermeras - parecía que se le quería ir el alma por las heridas: entonces la Hora de Guardia, para ser más perfecto en el sufrir, para no lanzar una queja, ni un ¡ay!, ni un suspiro. ¡Magnífico espíritu, inspirado a este hombre por Dios! Pero no lo olvidéis, gracias a lo que él aprendió en la Guardia de Honor.
Como veis, se trata de convertir nuestra vida en un acto de AMOR, de REPARACIÓN y de GLORIA para el Corazón de Jesucristo. Y ninguna dificultad existe - antes es muy propio del espíritu de la Guardia de Honor - que, en lugar de una Hora solamente, se elijan dos, o tres o más. Lo que se pretende es que el Espíritu de la Guardia de Honor vaya penetrando, como aceite suave, en nuestra vida: esto es, que la vida y toda nuestra actividad quede eficazmente influida por el Culto verdadero al Sagrado Corazón de Jesús.
Y esto - volviendo al tema central estos días expuesto - es lo que prepara una Eucaristía, consciente, piadosa y activamente participada. (Const. Lit. n. 48) Tened siempre presente lo que, con frecuencia, hemos dicho de la "participación" en la Misa, tal como el Concilio desea que sea promovida entre los fieles, no puede reducirse a los escasos minutos que dura la celebración litúrgica. Es preciso que la extendamos a todo el día, porque su contenido es tan valioso y tan rico, que trasciende y desborda los límites físicos del acto litúrgico
Así es como se comprende el papel importantísimo que la Guardia de Honor puede prestar a una "renovación" auténtica de la vida cristiana, por medio del espíritu de la Devoción al Corazón Santísimo: que este es el sentido que tienen las palabras del Papa, en la aludida Carta Apostólica a los Obispos de la Catolicidad (Confr., "Investigabiles divitias", n. 8).
Todo esto es bien sencillo, prueba clara de que es inspiración de Dios. Porque allí donde hay complicaciones y mucha organización y mucho enredo, es más lo humano que lo divino de repetir aquello que muchas veces han solido decir los Papas, al dar su aprobación a las diversas obras que se les presentaban: "Aquí está el sello de Dios". Porque Dios es lo más grande y lo más excelso, pero unido a lo más simple y a lo más sencillo. ¡Así es la Guardia de Honor!
Otra práctica es el Ofrecimiento de la Preciosísima Sangre: es un recordar lo que da fundamento bíblico a la Guardia de Honor. En estos momentos en los que las tres almas fieles a Jesús se mantienen en guardia, tiene lugar la Transfixión del Corazón del Redentor. La Sangre y el Agua misteriosas que brotan del Sagrado Corazón son símbolo de la Iglesia, con la gracia, los Sacramentos y el Sacrificio de Cristo.
Pues bien, ese ofrendar la Sangre de Cristo es hacer lo que - sin lugar a duda - hicieron por vez primera, la Virgen, la Magdalena y San Juan. La Ofrenda de la Sangre Preciosísima es un reafirmar nuestra voluntad de unirnos a los méritos infinitos del Redentor, conscientes de nuestra pobreza y nuestra nada para AMAR, REPARAR y GLORIFICAR a Dios. Toda la eficacia viene de Cristo, de su Sangre generosamente derramada a Gloria de Dios y para salvación de las almas. Con ese Ofrecimiento, nuestra Hora de Guardia comprendemos que tiene un valor y un sentido.
La preciosa Oración, o fórmula, que nos presenta la Guardia de Honor para esta Ofrenda puede servir de Ofrecimiento de Obras, al comienzo del día, con el que todas nuestras actividades - no sólo las realizadas en la Hora de Guardia - vayan unidas en miles de Misas, prolongación del Sacrificio Redentor.
Una última práctica, el llamado Cuadrante de la Misericordia, es también singular y exclusiva de la Guardia de Honor. Por esta práctica se hace realidad lo fundamental en el Culto al Corazón de Jesús como fruto de la entrega total de sí mismo hecha en la CONSAGRACIÓN: la confianza.
Consiste esta práctica en confiar al Corazón de Jesús, invocando ante Él los actos de AMOR, REPARACIÓN y GLORIFICACIÓN realizados por los Guardias de Honor durante sus Horas de Guardia, un pecador o varios, cuyos nombres permanecen en secreto. Basta con presentar las iniciales del nombre y apellidos, indicando a qué hora se desea que se apliquen por ellos la Guardia.
Los efectos conseguidos, mediante práctica tan piadosa y caritativa, son verdaderamente extraordinarios: señal clara de lo muy agradable que es al Corazón de Jesús la Guardia de Honor y la Caridad de los que ponen en práctica el Cuadrante. Entre los muchos casos que conozco, dos son particularmente dignos de que se conozcan. Los dos son de pecadores alejados de los Sacramentos durante veinticinco y más años.
Un señor, anteriormente buen cristiano y tenido por tal aún cuando llevaba casi 30 años sin confesarse, fue encomendado por su esposa y cuñada - esta última Religiosa de la Visitación - al Cuadrante. La conversión se hizo esperar durante algunos años, pero fue completa. Sin casi darse cuenta, el buen señor se confesó, a pesar de que siempre hallaba excusas para hacerlo, y que en muchas ocasiones se había pretendido convencerle de que era absurda su obstinación, practicando - como practicaba - otros actos de piedad.
Otro caballero, obstinado en su alejamiento d los Sacramentos, había rechazado a más de diez sacerdotes llevados por su familia al domicilio, cuando los médicos daban escasas esperanzas de su curación. Encomendado al Cuadrante, le visitó un sacerdote al que, sin despacharle - como había hecho con los otros - respondió que la causa de no querer confesarse era, sencillamente, que no tenía ganas de hacerlo. Algo desconcertado el sacerdote, pero confiado en el Cuadrante, le replicó "¿Y si yo le diera a usted algunas inyecciones contra esa inapetencia, qué le parecería, don Fulano?" La gracia entró por aquel resquicio, y confesó, comulgó y recibió los Sacramentos con señales de predestinado.
5.- CONCLUSIÓN
Queda Expuesto lo que es la Guardia de Honor, su importancia, sus sólidos fundamentos bíblicos y doctrinales, sus prácticas y sus frutos.
Solamente resta que todos cuantos leáis estas líneas sepáis ver en esta Obra, bendecida por los Papas y los Obispos, un media tan fácil y asequible de realizar el acertado "plan" propuesto por SS. Pablo VI, en la tan aludida Carta Apostólica de 6 de febrero de 1965: "Y ante todo deseamos que se rinda este culto al Sagrado Corazón por medio de una participación más intensa en el culto al Santísimo Sacramento (...) Porque en el Sacrificio Eucarístico se inmola y es recibido el que está siempre vivo para interceder por nosotros. Aquel cuyo Corazón fue abierto por la lanza del soldado derramando sí sobre todo el género humano el flujo de su Sangre preciosa mezclada con agua (...) Este plan nos parece el más apto para que el Culto al Sagrado Corazón, que - con tristeza lo decimos - ha decaído en algunos, ya en adelante florezca más cada día y se estime por todas como una excelente y segura forma de piedad verdadera para con Cristo-Jesús. Rey y Centro de todos los corazones. Cabeza del Cuerpo Místico de la Iglesia..., el Príncipe, el Primogénito de los resucitados, para que en todo lugar Él tenga la primacía..., tal como lo que insistentemente pide nuestro tiempo, conforme a las normas del Concilio Vaticano II" ("Investigabiles divitias", nn. 7 y 8 )
Es decir, Su Santidad propone a su Iglesia que el culto al Corazón de Jesús, se vincule más y más cada día al Culto de la Eucaristía, participada, según las normas del Concilio.
Para esto, sin duda, el espíritu y las prácticas, ya explicadas de la Guardia de Honor han de ser ayuda eficacísima.