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Estatuos de La Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús

Artículo 1°.

La Asociación de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús propone a sus miembros el culto del Corazón de Cristo: "forma hermosa y digna de la piedad auténtica que hoy se requiere, especialmente para con Jesucristo".

(Pablo VI: Carta apostólica del 6-11-65)

Artículo 2°.

La Asociación se dedica particularmente:

  1. a consagrar sus miembros "al amor de Divino Redentor, del cual es señal y testimonio su Corazón traspasado".

    (Pío XII: "Haurietis aquas")

  2. a invitarles al deber de la reparación a este Sagrado Corazón, herido por nuestros pecados. "Así como la consagración proclama y afirma la unión con Cristo, así la expiación comienza esta unión borrando las faltas, las perfecciona haciéndola participante de los sufrimientos de Cristo y la consuma ofreciéndose en sacrificio por el prójimo".

    (Pío XI: "Miserentissimus Redemptor)

  3. a arraigar la vida de fe personal del cristiano, como su vida apostólica y el ejercicio de su actividad profesional, en el amor recíproco que le une a Jesús, lo cual es el sentido de la expresión tradicional: "devoción al Sagrado Corazón". "La Iglesia une oración y trabajo para que el mundo entero, en todo su ser, se transforme en pueblo de Dios, en cuerpo del Señor y templo del Espíritu Santo, y que rindan en Cristo, Cabeza de todos, todo honor y toda gloria al Creador y Padre de todo el universo".

    (Vaticano II: "Lumen gentium", 17)

  4. a invitarles también a un amor fraterno, mayor y mejor vivido.

    A aquellos que creen en la divina caridad, el Verbo de Dios les da la seguridad de que el camino del amor está abierto a todos los hombres, y que el esfuerzo que tiende a instaurar una fraternidad universal no es vano. Nos advierte igualmente que esta caridad no debe ejercerse solamente en las acciones brillantes, sino ante todo en la vida cotidiana.

    (Vaticano II: "Gaudium et spes", 38)

Artículo 3°.

El fin de la Asociación es conseguir que en todas las horas del día haya cristianos fervorosos que estén atentos al amor actual del Señor por cada uno en particular y por todos sus hermanos.

"A todos (el Señor Jesús) ha enviado su Espíritu para disponerlos interiormente a amar a Dios con todo su corazón, y también a amarse mutuamente como Cristo les ha amado".

(Vaticano II: "Lumen gentium", 41)

Artículo 4°.

Para alcanzar este fin, los Asociados eligen una hora del día, durante la cual, atentos a Jesucristo, presente en el tabernáculo, le ofrecen las ocupaciones habituales de dicha hora, sin cambiar nada durante ella.

"A través de las diversas formas de vida... es una sola santidad la que cultivan aquellos que conduce el Espíritu de Dios, y que caminan en seguimiento de Cristo".

(Vaticano II: Lumen gentium, 41)

Artículo 5°.

Los Asociados de la Guardia de Honor profesan un amor y un respeto particular a la Sagrada Eucaristía, que renueva el Sacrificio de Cristo por los hombres, siendo como es, el Sacramento de su presencia permanente.

"La renovación en la Eucaristía de la alianza del Señor con los hombres, atrae e inflama a los fieles en la caridad apremiante de Cristo". (Vaticano II. De sacra liturgia, 10) Esta caridad que se expresa cada día en la abnegación sincera y en una fraternal generosidad respecto a los demás.

Artículo 6°.

El perfecto modelo de esta presencia ante Cristo Salvador, que vive entre los hombres, se muestra a los Asociados en aquel primer heroico grupo - María, Juan, Magdalena - presente en el Calvario y ofreciendo al Señor, en el desamparo de su supremo sacrificio, las primicias del culto de amor y reparación que la Asociación propone a sus miembros.

Artículo 7°.

La frecuente participación en el Santo Sacrificio de la Misa y la Comunión sacramental se recomiendan insistentemente a los asociados, así como la visita diaria al Santísimo Sacramento, cuando les sea posible.

Artículo 8°.

La fiesta litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús es la fiesta principal de la Obra.

Fiestas secundarias son las siguientes: Cristo Rey, Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre; San José el 19 de marzo; San Juan Evangelista el 27 de diciembre; San Francisco de Sales el 24 de enero; Santa María Magdalena el 22 de julio y Santa Margarita María el 16 de octubre.

El Viernes Santo, a las cuatro de la tarde, que se supone debió ser el momento de la Lanzada, los Asociados se reúnen en espíritu al pie de la Cruz para ofrecer al Padre Celestial, por las intenciones de la Santa Iglesia, la Sangre y el Agua que brotaron de la herida del Corazón de Jesús.

Artículo 9°.

En donde sea posible un acto público del culto el primer viernes de cada mes, es muy de desear, que se tenga una misa que reúna a los Asociados, después de la cual se repartan los billetes mensuales de la Obra.

Artículo 10°.

Para formar parte de esta Asociación, precisa:

  1. Ser admitido por el Director General, o por alguno de los Directores particulares, celadores o celadoras debidamente autorizados.
  2. Ser inscrito (con su nombre y apellido) en el Registro de la Asociación, llevado por los designados para ello.
  3. Asegurar con regularidad la hora de guardia que se haya elegido. Nada de esto obliga bajo pecado.

A cada asociado se le entrega, en cuanto sea posible, una cédula de admisión, que debe firmar.

Artículo 11°.

No se pide ninguna retribución. El envío de los impresos lleva consigo, no obstante, algún desembolso. En cuanto a las ofrendas hechas libremente, se dedican al cuidado y conservación de la capilla de la Asociación y de la Obra en general.

Artículo 12°.

La dirección General para Chile está establecida en el Primer Monasterio de la Visitación, calle Huérfanos 2341, Santiago.

Un Boletín mensual editado por el Secretariado de la Archicofradía, permite una unión espiritual entre los Asociados y asegura la difusión regular de las noticias de la Obra, precisando su marcha, para unir los centros particulares entre sí y mantener entre los asociados un intercambio permanente de oración y caridad.

Se recomienda a todos los Asociados abonarse a él y procurarse un manual de la Obra.

Los centros particulares de una Diócesis, y aun de una misma región, deben agruparse, en cuanto sea posible, bajo un Director diocesano, el cual es el intermedio en sus relaciones entre sí y con la Dirección General.

Finalmente, los Celadores encargados de un pequeño grupo de Asociados, son nombrados por el Director General o por los directores particulares, y se les entrega un diploma.

Artículo 13°.

La Misa de los primeros Viernes la celebra en Santiago el Director General por todos los Asociados vivos, y personas que han pedido se ruegue por sus intenciones.

Además, se ofrece una Misa por el eterno descanso del alma de cada uno de los Directores y Celadores, al recibir la noticia de su fallecimiento.

Artículo 14°.

Está concedida una indulgencia parcial a los fieles que en el cumplimiento de sus deberes y en la aceptación de las dificultades de la vida, eleve su alma a Dios con una humilde confianza, añadiendo aunque sólo sea en espíritu una piadosa invocación.

(Concesión número 1 del Manual de Indulgencias editado en 1968, en Roma, por la Penitenciaría apostólica)

"Esta concesión conduce como por la mano a los fieles a observar el mandato de Cristo: ´Hay que orar siempre y sin intermisión´. y les recuerda que cada uno debe cumplir con sus deberes, de forma que conserve y aumente su unión con Cristo", lo que es el fin que se persigue en la Hora de Guardia.

Respecto a lo concerniente a la indulgencia plenaria, he aquí el decreto de Roma, fechado el 20 de abril de 1969:

"La Sagrada penitenciaría, en virtud de su Autoridad Apostólica, especial y expresa, concede gustosa la Indulgencia plenaria a los miembros de dicha Archicofradía en las condiciones ordinarias - confesión, comunión y oración por las intenciones del Soberano Pontífice - con tal de que emitan o renueven, a lo menos de manera privada, la promesa de observar fielmente los Estatutos de la Asociación".

  1. El día de la inscripción.
  2. El día de la primera consagración al Sagrado Corazón de Jesús, así como el día en que cada año renuevan esta consagración.
  3. En el día de las fiestas: del Sagrado Corazón de Jesús, de Cristo Rey, de Santa Margarita María de Alacoque y de Santa María Magdalena.

La presente concesión es válida a Perpetuidad sin necesidad de expedir nuevas Letras Apostólicas en forma de Breve.

No obstante toda disposición contraria.

Los días en que los Asociados pueden beneficiarse de la indulgencia plenaria, harán por tanto, bien al comenzar su hora de guardia repetir la fórmula de su compromiso que pronunciaron el día de su entrada en la Asociación, adaptándola en la forma siguiente:

"Señor Jesús, cuyas acciones todas glorifican a tu Padre, yo me comprometo hoy de nuevo a tu servicio por la ofrenda de mis deberes de estado. Quiero realizar, en mis ocupaciones lo mismo que en mi oración, esta Palabra de san Pablo: "Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí". (Gal. 2,20). Esto es por lo que, como Asociado de la hora de guardia, escojo la de ...... a ...... que todo sea para glorificación de tu nombre, y testimonio de amor y reparación por mí y por mis hermanos.

Estos Estatutos han sido aprobados por el Pontificio
Consejo para los Laicos
Documento 2337 77 S-61 Bi.

Cardenal Ofilio Rossi, Presidente.

Vaticano, 6 de diciembre de 1977.


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